Las elecciones presidenciales en Perú cerraron este domingo a las 20 (hora argentina) y crece la expectativa por conocer qué dos candidatos avanzarán al balotaje previsto para el 7 de junio, tal como anticipan todos los sondeos. En algunos centros de votación, sin embargo, el proceso continuó más allá del horario por la presencia de electores en fila. La jornada estuvo marcada por inconvenientes en la distribución de material electoral, especialmente en Lima, donde más de 63.000 personas no pudieron emitir su voto. Ante esta situación, varios candidatos reclamaron extender el horario de votación o convocar a elecciones complementarias. En estos comicios compiten 35 candidatos, en una elección que también definirá al próximo presidente y vicepresidentes para el período 2026-2031, además de renovar el Congreso y designar representantes al Parlamento Andino. Entre los principales nombres aparece Keiko Fujimori, quien lideró las encuestas previas con alrededor del 15% de intención de voto. La dirigente, hija del exmandatario Alberto Fujimori, busca llegar por cuarta vez a la presidencia tras haber perdido en los balotajes de 2011, 2016 y 2021. Detrás se ubica un grupo de candidatos con niveles de apoyo inferiores al 10%, lo que refleja una fuerte fragmentación del electorado y complica la posibilidad de que alguno alcance la mayoría necesaria para imponerse en primera vuelta. De acuerdo con el sistema electoral peruano, un candidato debe obtener más del 50% de los votos para ganar en primera instancia, un escenario que no se proyecta en esta elección, por lo que todo indica que habrá una segunda vuelta entre los dos postulantes más votados. Los problemas logísticos registrados durante la jornada generaron críticas y derivaron en investigaciones por parte de organismos judiciales y electorales. Las demoras en la entrega de boletas afectaron la apertura de mesas y dejaron a miles de votantes sin poder sufragar. Más de 27 millones de ciudadanos estaban habilitados para participar en unos comicios clave para un país que en la última década atravesó una fuerte inestabilidad política, con ocho presidentes en diez años. Desde el Gobierno, en tanto, señalaron que cualquier incidente corresponde al ámbito de los organismos electorales y ratificaron su respeto a la autonomía del proceso. A su vez, las autoridades informaron que la gran mayoría de las mesas logró abrir, aunque reconocieron que algunas no pudieron funcionar por la falta de material. En este contexto, Perú se encamina a una definición en segunda vuelta, en medio de un escenario fragmentado y con múltiples interrogantes sobre el futuro político del país.