Lunes 21.09.2026
Actualizado hace 10min.

Canasta básica: los precios que siguen subiendo por encima de la inflación

Entre los factores que explican este comportamiento aparecen cuestiones vinculadas a la estructura de costos, ajustes pendientes en tarifas, variaciones en los precios internacionales y dinámicas propias de algunos mercados, que continúan trasladando aumentos al consumidor final.

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La desaceleración de la inflación comienza a reflejarse en distintos rubros del consumo masivo, aunque el comportamiento de los precios sigue mostrando fuertes diferencias entre productos y servicios. Mientras algunos alimentos moderaron notablemente sus aumentos durante el último año, otros registraron subas superiores al promedio general y mantienen la presión sobre el bolsillo de los consumidores.

Los datos relevados por el Indec muestran que entre abril de 2025 y abril de 2026 el promedio de los productos monitoreados en supermercados aumentó 32,4%, por debajo del 42,1% registrado en los doce meses anteriores. Sin embargo, detrás de esa mejora conviven realidades muy distintas.

Entre los productos que más desaceleraron sus aumentos aparecen los huevos, que pasaron de una suba anual del 53,5% a prácticamente mantenerse estables; la manteca, que redujo significativamente su ritmo de incremento; y el café molido, que también mostró una marcada moderación respecto del período previo.

En contraste, otros alimentos registraron aumentos más pronunciados. La carne picada común, por ejemplo, aceleró su ritmo de suba y superó el 57% interanual, mientras que el aceite de girasol y la harina de trigo también exhibieron incrementos superiores a los observados en años anteriores.

Especialistas consultados atribuyen estas diferencias a una combinación de factores. Entre ellos figuran el aumento de costos logísticos, combustibles y tarifas, la evolución de los precios internacionales de materias primas y las particularidades de cada mercado. En el caso de la carne vacuna, además, influyen cuestiones vinculadas a la oferta ganadera, el mercado exportador y la recuperación de precios que habían permanecido rezagados en años anteriores.

Otro de los elementos que explican la desaceleración parcial es la caída del poder adquisitivo. Según los analistas, la pérdida de capacidad de compra de los salarios limitó la posibilidad de trasladar mayores aumentos al consumidor, obligando a muchas empresas a recurrir a promociones, descuentos y reducción de márgenes para sostener las ventas.

Mientras tanto, los servicios continúan mostrando una dinámica diferente. Los economistas advierten que los precios regulados seguirán siendo uno de los principales focos de presión durante los próximos meses. Los ajustes en tarifas de electricidad, gas, agua, transporte y combustibles continúan impactando tanto de manera directa sobre los hogares como indirectamente sobre los costos de producción y distribución.

De cara al segundo semestre, las proyecciones siguen siendo moderadamente optimistas respecto de la inflación general. Sin embargo, los especialistas coinciden en que la evolución de las tarifas, los combustibles, el tipo de cambio y los costos energéticos será determinante para definir la velocidad de la desinflación.

En ese escenario, los servicios regulados aparecen como los rubros con mayores posibilidades de continuar aumentando por encima del promedio, mientras que algunos bienes de consumo masivo, productos importados y sectores afectados por la debilidad de la demanda podrían mantener una evolución más contenida.

Pese a la desaceleración observada en los indicadores generales, los analistas advierten que el proceso todavía enfrenta desafíos y que la reducción sostenida de la inflación dependerá tanto de las políticas económicas como de la capacidad para contener las expectativas de aumentos en consumidores y empresas.