El alivio en los mercados internacionales marcó el pulso de una jornada financiera ampliamente positiva. Los avances en las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán alimentaron las expectativas de una pronta resolución del conflicto en Medio Oriente, desatando una fuerte ola de optimismo en Wall Street que también benefició a los activos argentinos. Los principales índices de Nueva York cerraron con importantes ganancias y renovaron máximos. El sector tecnológico volvió a liderar las subas: el Nasdaq 100 avanzó 3,1%, mientras que el S&P 500 ganó 1,7% y el Dow Jones Industrial Average trepó 0,9%. El buen clima inversor se trasladó a las acciones argentinas que cotizan en Estados Unidos. Entre los ADR sobresalieron las alzas de Corporación América, que escaló 6,4%; Edenor, con una mejora del 3,9%; Mercado Libre, que sumó 3,6%; y Satellogic, con un avance del 3,2%. Sin embargo, las compañías vinculadas al negocio energético no lograron acompañar el rally. La fuerte caída del petróleo golpeó a los papeles del sector y provocó retrocesos en YPF (-6%) y Vista (-4,9%). También se destacó la baja de Adecoagro, que cedió 6,4%. La caída del crudo fue una de las principales consecuencias del nuevo escenario geopolítico. El Brent retrocedió 4,1% y se ubicó en USD 83,79 por barril para los contratos con entrega en agosto, mientras que el WTI estadounidense perdió 3,9% y cerró en USD 81,59. Los inversores interpretaron que un eventual acuerdo definitivo entre Washington y Teherán podría normalizar el abastecimiento energético y reducir los riesgos sobre el estratégico estrecho de Ormuz. En paralelo, los bonos soberanos argentinos en dólares retomaron la senda alcista. Los Bonares y Globales registraron mejoras promedio cercanas al 0,6%, impulsando una nueva baja del riesgo país elaborado por JP Morgan, que descendió 11 unidades hasta ubicarse en 425 puntos básicos, su nivel más bajo desde abril de 2018. La compresión del indicador argentino también estuvo acompañada por una caída en los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense, reflejo de una mayor demanda global por activos considerados seguros en un contexto de menor incertidumbre. Para los analistas, el nuevo escenario internacional abre una ventana favorable para los mercados emergentes. Si bien persisten desafíos internos y factores políticos que condicionan la dinámica local, la mejora del contexto externo volvió a darle impulso a los activos argentinos y alimentó las expectativas de una eventual normalización del acceso al financiamiento internacional. De esta manera, la distensión en Medio Oriente no solo impulsó a Wall Street hacia nuevos récords, sino que también permitió que acciones y bonos argentinos cerraran una rueda positiva, en contraste con el castigo que recibieron las empresas petroleras por el derrumbe del precio del crudo.