La situación de endeudamiento de las familias argentinas continúa profundizándose. De acuerdo con los últimos datos difundidos por el Banco Central, la mora en los créditos destinados a los hogares alcanzó el 12,1% en abril de 2026, el nivel más alto registrado en más de veinte años. El indicador refleja el creciente número de préstamos que presentan atrasos significativos en sus pagos y confirma una tendencia ascendente que ya lleva un año y medio consecutivo. La comparación con el mismo período del año anterior muestra la magnitud del fenómeno. En abril de 2025, la irregularidad en los préstamos familiares era del 3,7%, por lo que el porcentaje actual prácticamente triplica aquel registro. Según las estimaciones, más de 5,3 millones de personas mantienen al menos una deuda con más de 90 días de atraso, lo que representa cerca del 27% de quienes cuentan con algún tipo de financiamiento. Los mayores niveles de incumplimiento se observan en los préstamos personales, donde la mora llegó al 14,9%, mientras que en las tarjetas de crédito alcanzó el 12,5%. Los créditos prendarios mostraron una irregularidad del 7,3% y los hipotecarios se mantuvieron en niveles considerablemente más bajos, con un 1,5%. El panorama contrasta con la situación del sector empresarial, donde el índice de mora se ubicó en torno al 3,3%, muy por debajo de los valores registrados entre los hogares. Desde el Banco Central señalaron que el crecimiento de la cartera en situación irregular muestra señales de moderación. Sin embargo, distintos analistas privados sostienen que el problema continúa expandiéndose y advierten que el deterioro de la capacidad de pago de las familias sigue siendo una de las principales preocupaciones del sistema financiero. A pesar de este escenario, los bancos mantienen niveles elevados de solvencia y liquidez. No obstante, el aumento de los incumplimientos podría limitar el acceso al crédito para millones de personas, ya que quienes registran atrasos prolongados suelen quedar excluidos de nuevas líneas de financiamiento. La problemática también alcanza a las entidades no bancarias, como financieras, comercios y fintech. En ese segmento, la proporción de familias con deudas impagas supera el 31%, reflejando las dificultades que atraviesan numerosos hogares para afrontar compromisos asumidos en un contexto económico cada vez más exigente.