Martes 22.09.2026
Actualizado hace 10min.

Crisis tras los terremotos en Venezuela: afectados alertan por la escasez de comida

La Organización de las Naciones Unidas estima alrededor de 50.000 desaparecidos, mientras que la NASA calcula que unas 58.000 edificaciones resultaron dañadas o destruidas por los sismos de magnitudes 7,2 y 7,5 registrados el 24 de junio, considerados entre los más fuertes de la historia reciente de América Latina.

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A seis días del terremoto doble que afectó a varios estados de Venezuela, la atención humanitaria se concentra en la urgencia de alimentos y refugio. En el estado de La Guaira, considerado la “zona cero” de la tragedia, decenas de miles de personas permanecen en situación de calle tras el colapso de numerosos edificios.

La escasez de alimentos es “generalizada”, los servicios básicos están interrumpidos y la conectividad continúa afectada, advirtió este martes el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

“Estamos durmiendo en el piso”, relató Jenny Tortoza desde Catia la Mar, en La Guaira, donde cientos de estructuras colapsaron y las esperanzas de encontrar sobrevivientes se reducen con el paso de los días.

La Organización de las Naciones Unidas estima alrededor de 50.000 desaparecidos, mientras que la NASA calcula que unas 58.000 edificaciones resultaron dañadas o destruidas por los sismos de magnitudes 7,2 y 7,5 registrados el 24 de junio, considerados entre los más fuertes de la historia reciente de América Latina.

Los equipos de rescate continúan trabajando contra reloj en la búsqueda de sobrevivientes, aunque la ventana crítica de 72 horas ya se encuentra superada.

“El acceso a la ayuda sigue siendo limitado y las tensiones comunitarias van en aumento”, señaló ACNUR, en referencia a la creciente preocupación por la distribución de la asistencia humanitaria.

“Aquí dan provisiones pero a veces se matan por la comida… ayer se fueron a los golpes, es una locura”, describió Daniela Armas, de 18 años, quien permanece en la zona con una herida en el pie y teme regresar a su vivienda dañada.

Otra vecina, Yohana Álvarez, señaló problemas de organización en la entrega de ayuda: “Al principio era todo muy bien, pero después empezó una mala organización; primero los militares agarraban sus cosas y después nosotros las sobras”.

A la emergencia humanitaria se suma la preocupación por posibles brotes de enfermedades. La Organización Mundial de la Salud advirtió sobre la presión extrema en el sistema sanitario y el riesgo de enfermedades prevenibles como sarampión, difteria y tos ferina.

En este contexto, voluntarios y personal médico continúan trabajando en condiciones críticas. “Faltaría más ayuda”, señaló la médica voluntaria Diorjailis Escalona, de 23 años, quien colabora pese al agotamiento.

Para facilitar el ingreso de suministros y equipos, fuerzas estadounidenses reactivaron el puerto de La Guaira, que había quedado fuera de servicio tras el desastre.

En el lugar, incluso se habilitó una morgue improvisada en el área de depósitos, mientras el gobierno militarizó la zona e impuso restricciones de acceso al área afectada.

Un total de 27 países desplegaron equipos de búsqueda y rescate, con más de 2.000 efectivos y 160 perros especializados, según datos de Naciones Unidas.

La ONU también informó que distribuirá 10.000 bolsas mortuorias, aunque prevé que el balance final de víctimas podría ser menor. En paralelo, el organismo internacional calculó que los daños materiales ascienden a 6.700 millones de dólares, equivalentes al 6% del PIB del país petrolero.

Mientras tanto, en Caracas, los crematorios del principal cementerio público trabajan al límite de su capacidad y la situación sanitaria se agrava. Entre 60 y 70 entierros diarios se realizaron en los últimos días, en medio de escenas de dolor y desesperación.

Familiares continúan esperando noticias de sus seres queridos entre escombros y hospitales colapsados, mientras el operativo de rescate entra en una etapa cada vez más compleja por el paso del tiempo.