La tensión entre Estados Unidos e Irán continúa en aumento luego de los ataques registrados esta semana contra petroleros en el estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más importantes para el comercio mundial de petróleo. Los incidentes derivaron en una nueva escalada militar entre ambos países. En las últimas horas, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) aseguró que el estrecho permanecerá bloqueado, aunque esa versión fue rechazada por el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), que afirmó que la vía marítima sigue abierta y operativa para la navegación comercial. Al mismo tiempo, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait y Bahréin activaron sus sistemas de defensa para responder a drones y misiles lanzados por Irán contra distintas bases militares estadounidenses desplegadas en la región. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, también endureció el discurso y advirtió a través de sus redes sociales: "La era de los acuerdos unilaterales ha terminado. Ya se los dijimos: cumplan con su palabra o paguen el precio". Desde Washington denunciaron que la Guardia Revolucionaria atacó un buque mercante con bandera de Chipre mientras navegaba por el estrecho de Ormuz. En un comunicado, el CENTCOM sostuvo que Irán volvió a incumplir los compromisos asumidos y lo responsabilizó por los nuevos incidentes contra embarcaciones civiles. Además, el mando militar estadounidense confirmó una nueva ofensiva sobre objetivos militares iraníes. Según explicó, los ataques buscan "degradar la capacidad de Irán para atacar a marineros civiles y buques comerciales que transitan libremente por el estrecho de Ormuz", en cumplimiento de las órdenes impartidas por el presidente de Estados Unidos. Por su parte, el Gobierno iraní acusó a Washington de violar los acuerdos alcanzados para reducir las hostilidades y denunció que los recientes bombardeos constituyen "algunos de los crímenes de guerra más atroces". A través de su Ministerio de Asuntos Exteriores, Teherán pidió a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que responsabilice tanto a Estados Unidos como a los países que respaldaron la ofensiva militar. En medio de este escenario de creciente tensión, el conflicto mantiene en alerta a la comunidad internacional por el impacto que podría tener sobre la seguridad regional y el comercio marítimo a través del estrecho de Ormuz.