Lunes 21.09.2026
Actualizado hace 10min.

Meliá cierra su ciclo en Cuba y se retira de la isla tras más de tres décadas

El cese de actividades se hará efectivo a partir del viernes 24 de julio y marcará el cierre de una de las inversiones extranjeras más emblemáticas del sector turístico cubano, en un contexto de fuertes dificultades para la industria y de una marcada caída en la llegada de visitantes.

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La decisión de Meliá de abandonar Cuba pone fin a una relación de 36 años y representa uno de los golpes más importantes para el sector turístico de la isla. La cadena hotelera española confirmó que dejará de operar de manera definitiva a partir del viernes 24 de julio, cerrando una etapa iniciada en 1990, cuando se convirtió en la primera empresa internacional en asociarse con el Estado cubano para desarrollar la actividad hotelera.

La salida de la compañía, presidida por Gabriel Escarrer Jaume, supone el fin de la administración de 34 hoteles que reúnen más de 14.000 habitaciones. Según informó Argentina Informa, Meliá también retirará sus marcas del mercado cubano, dejará de comercializar paquetes turísticos hacia la isla y pondrá fin a los vínculos comerciales que mantenía con proveedores locales.

En un informe presentado ante las autoridades financieras de España, la empresa explicó que la continuidad de sus operaciones se volvió inviable por las crecientes dificultades operativas, legales, económicas y financieras que enfrenta Cuba.

Entre los factores que precipitaron la decisión mencionó el deterioro de la infraestructura, los reiterados cortes de energía, la escasez de combustibles y el bajo nivel de ocupación hotelera, que a comienzos de este año apenas alcanzó el 34,1%. A ello se sumó el impacto de las sanciones de Estados Unidos, en particular la aplicación de la Ley Helms-Burton, que incrementó los riesgos para las empresas extranjeras con negocios en la isla.

La salida de Meliá tiene un fuerte impacto tanto económico como simbólico. La empresa desembarcó en Cuba el 10 de mayo de 1990 con la inauguración del hotel Sol Palmeras, en Varadero, convirtiéndose en la primera cadena hotelera internacional en invertir en el país bajo un esquema de asociación con el Estado.

Desde entonces, el turismo se consolidó como una de las principales fuentes de ingreso de divisas para la economía cubana y la presencia de Meliá funcionó como una señal de confianza para la llegada de otros inversores extranjeros. Su retiro marca el cierre de un ciclo histórico para una industria que hoy atraviesa una de las crisis más profundas de las últimas décadas.