Jueves 27.02.2025
Actualizado hace 10min.

Escalofriantes denuncias contra el ex obispo auxiliar de San Juan

Se dio a conocer el contenido de las denuncias de las víctimas frente al Juez Eclesiástico del Tribunal Interdiocesano de Mendoza. Los castigos físicos, juegos de acumulación de puntos y además abusos sexuales.

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Un medio nacional logró tener acceso a la declaración de una de las víctimas frente al Juez Eclesiástico del Tribunal Interdiocesano de Mendoza. En ese testimonio, el declarante manifestó que fue invitado por un vicario de la parroquia que asiste regularmente para que colabore como acólito durante la Celebración del Domingo de Ramos, que estaría a cargo de Monseñor Carlos María Domínguez, ex obispo auxiliar de San Juan. 

Este fue el primer acercamiento de la victima al obispo. En dicho evento también participaron otros adolescentes de la parroquia. El sacerdote empezó a invitarlos con frecuencia y el trato se hizo cordial. Incluso, en una oportunidad el obispo invitó a los tres jóvenes a cenar.

Con el tiempo, el obispo quería que estén presentes en varias actividades y los veía en diferentes encuentros personales, lo que fortaleció más la relación de confianza. Hubo almuerzos y reuniones que ocasionaron un clima de cercanía entre el sacerdote y los chicos perjudicados.

La víctima, expuso los abusos que sufrieron en muchas oportunidades. Entre los comportamientos indebidos detalla que hubo “propuestas inapropiadas para realizar gestos físicos bajo el argumento de fortalecer la confianza, incluyendo tocamientos de carácter íntimo".

También habló de “juegos de acumulación de puntos que derivaban en supuestos castigos físicos, en donde el obispo tomaba los testículos de los jóvenes”, a lo que justificaba como “una tradición personal”, y de “comentarios sobre la diferencia entre pudor y vergüenza, utilizados para racionalizar y normalizar situaciones de vulnerabilidad e incomodidad”, como redacta en la declaración.

Siguiendo con otra parte de la denuncia, indicó que hubo una situación en donde el obispo hacía pasar a cada uno de los tres jóvenes por turnos a una sala donde él esperaba con las puertas cerradas. Ahí los obligaba a bajarse los pantalones y la ropa interior, y les tocaba los genitales con la mano mientras les hacía prometer fidelidad a Jesús.

Además, existió una propuesta de vacaciones en un lugar apartado, en el cual el obispo sugirió la posibilidad de compartir espacios privados sin la ropa, señalando que significaba un símbolo de confianza plena. 

Actualmente, un medio mendocino, expresó que Domínguez se encuentra en Roma, para dar su testimonio sobre lo que sucedió en los delitos que se le imputan. El religioso deberá dar la versión en el propio Vaticano, que es quien lo despojó de su cargo.