La intensa ola de calor que atraviesa gran parte de la Argentina, con temperaturas que superan los 40 °C, supone un riesgo grave para la salud de perros y gatos. Estos animales tienen dificultades para regular su temperatura corporal, por lo que identificar a tiempo los síntomas de un golpe de calor resulta clave para evitar consecuencias severas o incluso fatales. Desde la Comisión de Pequeños Animales del Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires (CVPBA) advirtieron que el golpe de calor en mascotas constituye una emergencia veterinaria que puede provocar la muerte en pocos minutos. Ocurre cuando los mecanismos naturales de regulación (como el jadeo en los perros o el acicalamiento en los gatos) no alcanzan para disipar el exceso de calor. El veterinario Marcelo Zysman, diplomado en medicina veterinaria y especialista en analgesia y anestesia, explicó que “los perros no están preparados para soportar temperaturas extremas y no cuentan con mecanismos eficientes para liberar el calor”. A su vez, la veterinaria Carolina Chávez, especializada en medicina felina y nutrición, señaló que los animales más vulnerables son las razas de patas cortas o con abundante pelaje, los cachorros, los adultos mayores y aquellos con enfermedades previas. A este escenario se suman factores de riesgo como la alta humedad, la falta de ventilación, la escasez de agua fresca y la exposición directa al sol. En ese sentido, los especialistas remarcan que dejar a una mascota dentro de un vehículo cerrado puede resultar mortal en apenas 15 minutos. Cómo actuar ante un golpe de calor Ante la sospecha de un golpe de calor, se recomienda trasladar de inmediato al animal a un lugar fresco y ventilado. Es importante humedecer su cuerpo con agua a temperatura ambiente (nunca con agua fría ni hielo) y ayudar al enfriamiento con ventiladores o aire acondicionado. También se debe ofrecer agua en pequeñas cantidades, sin forzar su consumo. Zysman remarcó que “en estos casos, el tiempo es determinante y la atención profesional inmediata puede salvar la vida del animal”. Incluso si la mascota parece mejorar, la consulta veterinaria urgente es indispensable para prevenir complicaciones posteriores. Entre los síntomas de alarma se encuentran el jadeo excesivo, el letargo, la inquietud, la dificultad para mantenerse de pie, convulsiones y, en situaciones extremas, la pérdida de conciencia o la muerte súbita. Chávez enfatizó que en los gatos el jadeo siempre es una señal de urgencia: “Un gato nunca debería jadear”. Recomendaciones internacionales, como las del Royal Veterinary College de la Universidad de Londres, indican enfriar especialmente zonas como el abdomen, las ingles y las patas con agua a temperatura ambiente y utilizar ventiladores para potenciar el descenso térmico. Si la temperatura corporal del animal supera los 40 °C, es imprescindible continuar el enfriamiento y acudir de inmediato al veterinario. En la misma línea, el American Kennel Club advierte que cualquier temperatura igual o superior a ese umbral requiere atención profesional urgente. Prevención, la clave para evitar el golpe de calor Para reducir los riesgos, los especialistas aconsejan garantizar acceso permanente a agua fresca y limpia, higienizar con frecuencia los bebederos y evitar que las mascotas permanezcan en espacios cerrados o bajo el sol. También recomiendan limitar la actividad física durante las horas de mayor calor y realizar paseos temprano por la mañana o al caer la tarde. Otras medidas útiles incluyen colocar toallas húmedas en los lugares donde descansan, permitir que los perros mojen sus patas y dejar recipientes con agua en zonas sombreadas, especialmente para animales callejeros. Además, se recuerda que el pelaje actúa como un aislante natural, por lo que no se recomienda raparlos en verano, ya que también los protege de quemaduras solares. Finalmente, los veterinarios insisten en una regla fundamental: nunca dejar a perros o gatos dentro de un vehículo cerrado durante el calor. Mantener a las mascotas frescas e hidratadas durante estas jornadas extremas puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Ante cualquier signo preocupante, la consulta veterinaria inmediata es imprescindible.