Tras una semana marcada por las repercusiones de la sesión que terminó con una versión recortada de la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, el oficialismo decidió bajar el ritmo en el Senado y evitar una convocatoria apresurada al recinto. La estrategia de La Libertad Avanza es trabajar con mayor cautela y apuntar a realizar una sesión hacia fines de agosto, mientras analiza qué proyectos cuentan con suficiente respaldo para avanzar sin generar nuevos roces con los bloques aliados. La intención de la bancada oficialista es no repetir el escenario de los últimos días y cuidar el vínculo con los sectores dialoguistas, fundamentales para conseguir mayorías en la Cámara alta. Por ahora, algunos proyectos quedaron a la espera, mientras que otros que no presentan mayores dificultades ya comenzaron a formar parte de la agenda. El principal interrogante pasa por encontrar una iniciativa de peso que permita justificar una nueva sesión. La decisión adoptada por La Libertad Avanza, que tiene a Patricia Bullrich al frente de la bancada, busca evitar que las diferencias recientes vuelvan a tensar la relación con los aliados. Durante los últimos días, distintos legisladores de los espacios dialoguistas expusieron ante Infobae sus motivos de preocupación. Entre los factores mencionados aparecen las críticas dirigidas contra el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger; algunos indicadores económicos que comenzaron a generar inquietud entre los legisladores; los intentos del peronismo por recuperar protagonismo en el escenario parlamentario y, además, los movimientos que distintos bloques ya empiezan a evaluar de cara al futuro electoral. Dentro de las iniciativas que aparecen con mayores posibilidades de ser incluidas en una eventual sesión se encuentra el nuevo paquete de pliegos judiciales que pasó por la Comisión de Acuerdos del Senado, presidida por el libertario Juan Carlos Pagotto, representante de La Rioja. A ese listado podrían incorporarse también varios convenios internacionales que lograron avanzar sin grandes dificultades durante su tratamiento parlamentario. Sin embargo, todavía persiste una incógnita central para el oficialismo: qué proyecto de mayor peso político logrará reunir los votos necesarios para ser llevado al recinto y aprobado. Uno de los proyectos que ya cuenta con despacho y que además obtuvo el aval de la Cámara de Diputados es la denominada ley “Hojarasca”, una de las iniciativas impulsadas por Sturzenegger dentro de su programa de desregulación. Aunque el proyecto podría avanzar, tanto el oficialismo como algunos de sus aliados resolvieron dejarlo momentáneamente en pausa, en una decisión que combina cuestiones políticas con la necesidad de evitar nuevos enfrentamientos dentro del Senado. La iniciativa propone eliminar normas que el Gobierno considera obsoletas o innecesarias y las divide en seis grandes categorías: leyes que fueron reemplazadas por otras posteriores, normas que quedaron desactualizadas por los avances tecnológicos o el paso del tiempo, disposiciones que afectan libertades individuales, regulaciones que generan burocracia innecesaria, normas vinculadas con organismos que ya fueron disueltos y estructuras financiadas con recursos nacionales que actualmente no tendrían actividad efectiva. Entre las leyes que el Gobierno pretende derogar aparecen algunas vinculadas con los azotes, la microfilmación, los mochileros y determinadas regulaciones relacionadas con laboratorios públicos. “No hay apuro para acelerar y hay otras cuestiones pendientes”, explicó durante la semana un senador radical consultado por Infobae. Desde el oficialismo, sin embargo, hubo una mirada diferente. Un legislador libertario consideró que es “demasiado” frenar el tratamiento de la iniciativa por una discusión que, a su entender, tiene más componentes políticos que técnicos, aunque admitió que existe cierto malestar entre los sectores que acompañan al Gobierno. Mientras tanto, el Senado también avanza con el tratamiento del denominado Súper RIGI, una propuesta que busca ampliar los incentivos para atraer inversiones de al menos USD 1.000 millones en sectores considerados estratégicos y vinculados con las denominadas “industrias del futuro”. El miércoles se retomó el debate durante un plenario de las comisiones de Presupuesto y Hacienda, Economía Nacional y Legislación General. El proyecto todavía enfrenta algunas dificultades para conseguir un respaldo amplio. El kirchnerismo expresó su rechazo a la iniciativa, mientras que distintos sectores dialoguistas mostraron dudas sobre algunos de sus puntos. Para intentar despejar interrogantes y fortalecer la propuesta, La Libertad Avanza convocará la próxima semana al secretario de Hacienda, Carlos Guberman, quien deberá explicar ante los legisladores los alcances económicos del proyecto y responder a las principales objeciones. La presencia del funcionario podría generar un debate intenso, especialmente porque parte de la oposición busca poner el foco en la situación económica de los argentinos y en cómo llegan los hogares a fin de mes. Otro de los proyectos que permanece dentro del radar del oficialismo es la reforma de la Ley de Salud Mental, cuyo tratamiento continúa bajo revisión y todavía presenta varios puntos de desacuerdo. A fines del mes pasado, Infobae había revelado la existencia de un esquema de consenso entre los legisladores, representado mediante un “semáforo” que permitía identificar cuáles eran los aspectos con mayor y menor respaldo. El análisis contemplaba 14 puntos centrales. De ese total, la mitad se encontraba en zona verde, mientras que cinco aspectos estaban ubicados en amarillo y otros dos generaban un nivel de conflicto considerable. Entre los temas que más resistencia provocaban aparecían las obligaciones que recaerían sobre familiares y representantes legales, uno de los puntos que hasta ahora concentra las mayores diferencias entre los distintos sectores que participan de la discusión. El proyecto todavía continúa en etapa de revisión y, por el momento, no existe un acuerdo definitivo sobre todos sus artículos. A este conjunto de proyectos se suma la propuesta de reforma vinculada con Sociedades, también impulsada por Sturzenegger. Sin embargo, de acuerdo con el relevamiento realizado entre legisladores, la iniciativa no logró reunir hasta ahora el mismo nivel de adhesión que otros proyectos. Si bien algunos senadores dialoguistas la observan con interés y valoran determinados aspectos de la propuesta, todavía no aparece como una de las prioridades inmediatas para llevar al recinto. De esta manera, el oficialismo enfrenta las próximas semanas con una estrategia más prudente. La prioridad es conseguir una nueva victoria parlamentaria sin volver a quedar expuesto a una derrota o a una negociación conflictiva con sus aliados, mientras intenta definir qué proyecto tendrá el suficiente respaldo para convertirse en la próxima bandera legislativa del Gobierno.