El oficialismo argentino ha sufrido una serie de derrotas legislativas recientes. La primera derrota ocurrió con la aprobación de una ley de actualización presupuestaria para universidades, que incluye un aumento automático de salario para docentes y no docentes, a pesar del apoyo del PRO al gobierno. Esta derrota se sumó a la elección de Martín Lousteau como presidente de la comisión Bicameral de Fiscalización de Inteligencia, en un acuerdo entre el kirchnerismo y la UCR que desautorizó al oficialismo. Otro golpe llegó con la aprobación en la Cámara de Diputados del rechazo al decreto de ampliación presupuestaria para la SIDE, reflejando un quiebre entre La Libertad Avanza y el PRO. Además, el Senado aprobó una nueva fórmula de movilidad jubilatoria, contraria al plan económico del presidente Javier Milei. Dentro de La Libertad Avanza, la situación se complicó aún más con un escándalo relacionado con la visita de diputados a represores presos. La expulsión de Lourdes Arrieta y las críticas internas han agudizado las tensiones dentro del bloque, generando un clima político muy adverso.