El trastorno bipolar es una afección mental crónica que se caracteriza por cambios drásticos en el estado de ánimo, alternando entre episodios de euforia o energía excesiva (manía o hipomanía) y episodios depresivos que pueden interferir con la funcionalidad diaria. La detección temprana y el tratamiento adecuado son clave para su manejo efectivo. Los episodios de manía suelen caracterizarse por síntomas como energía excesiva, reducción de la necesidad de sueño, habla acelerada y conductas impulsivas. En contraste, la fase depresiva incluye fatiga, dificultad para concentrarse, pensamientos negativos y una pérdida de interés por actividades cotidianas. Se puede confundir con otros trastornos del estado de ánimo, es fundamental consultar a un profesional de la salud mental para obtener un diagnóstico preciso y determinar el tipo de trastorno bipolar (tipo I, tipo II o ciclotimia), lo que facilitará la implementación de un tratamiento adecuado. El trastorno bipolar es una condición tratable y no define a la persona que lo padece. Con el apoyo adecuado y estrategias efectivas, es posible llevar una vida plena y significativa. En este Día Mundial del Trastorno Bipolar, es esencial continuar promoviendo el conocimiento y la comprensión para mejorar la calidad de vida de quienes conviven con esta enfermedad.