Con casi seis décadas de historia, Mapal atraviesa una nueva etapa de transformación. Al frente de la compañía se encuentra Franco Pallucchini, integrante de la tercera generación familiar y actual CEO y presidente de la empresa. En diálogo con Dame Noticias, repasó su llegada a la conducción, los desafíos de gestionar una organización con cerca de 700 trabajadores y las decisiones que marcaron el rumbo de los últimos años. Pallucchini se incorporó a la empresa hace 14 años, luego de estudiar Administración de Empresas en Córdoba, trabajar allí y completar posteriormente una formación vinculada al real estate en Buenos Aires. Su regreso a San Juan no fue producto de una obligación familiar, sino de una decisión personal que, según explicó, estuvo atravesada por la libertad que siempre tuvo de parte de sus padres y sus tíos. “Mi abuelo arrancó la empresa hace casi 60 años. Después siguió la generación de mi padre con sus dos hermanos. Y después me sumé yo. Somos una familia chica y los que elegimos ir sumándonos al proyecto lo hicimos con mucha libertad”, explicó. Para Pallucchini, esa libertad fue determinante. Su padre nunca lo obligó a incorporarse a la compañía ni condicionó su elección profesional. Primero buscó su propio camino y, con el tiempo, decidió volver a San Juan. “Yo estudié en Córdoba, trabajé en Córdoba, terminé de formarme en Buenos Aires y un día me desperté y dije: ‘Bueno, me voy a casa, es tiempo de volver’. Me volví y empecé un camino de conocimiento”, relató. De recorrer todas las áreas a asumir la conducción Una vez dentro de Mapal, Pallucchini pasó por diferentes sectores de la organización. Su carácter inquieto y su facilidad para relacionarse con las personas le permitieron conocer la empresa desde sus áreas más básicas hasta las más complejas. “Siempre fui muy intruso y muy sociable. Pude atravesar toda la organización de punta a punta, desde lo más básico hasta lo más complejo”, señaló. Ese recorrido fue clave para que, con el paso del tiempo, los socios de la compañía comenzaran a delegar responsabilidades y a retirarse progresivamente de algunos espacios de conducción. Cuando sintió que estaba preparado, planteó junto a los socios que la empresa continuara bajo su conducción. “Cuando uno no tiene una mochila, las decisiones son mucho más fáciles. Lo hice con convencimiento. Tuvimos una reunión y propusimos que esto continuara conmigo en la conducción y como socio de la empresa”, explicó. Los primeros dos años estuvieron marcados por un proceso de adaptación y análisis. El tercer año, en cambio, significó un punto de inflexión. “Este tercer año ha sido un año de reestructuración y de muchas decisiones muy importantes, tanto desde el management como desde la definición de negocios. Es el año del armado del equipo, del Mapal que estoy transitando hoy y del que viene”, sostuvo. Y sintetizó el desafío en una frase: “Estamos diagramando las próximas décadas de la empresa”. Delegar, confiar y formar equipos Como CEO, Pallucchini asegura que uno de sus principales objetivos es rodearse de profesionales capaces y confiar en ellos. “Yo estoy convencido de que no voy a ser mejor que un gerente en el área que contraté para gerenciar. Mi prioridad es rodearme de las mejores personas que pueda y de los mejores profesionales”, afirmó. En ese esquema, la delegación ocupa un lugar central. El empresario mantiene reuniones semanales con los responsables de las distintas áreas para identificar cuestiones críticas y seguir el desarrollo de la estrategia general. Su tarea, explicó, pasa por definir el horizonte de la empresa, analizar las distintas unidades de negocio, evaluar posibilidades de diversificación y establecer escenarios para alcanzar determinados objetivos. En esa búsqueda de profesionalización, Mapal avanzó además con la certificación de normas ISO en distintas áreas de la compañía. Pallucchini también mantiene contacto permanente con funcionarios y referentes del sector para anticipar escenarios vinculados a la obra pública y, especialmente, a la minería. “Tratamos de entender qué cuestiones vienen, qué tipología de obras está pensando la provincia y cuáles puede afrontar. En minería, buscamos saber cuáles son los planes y cuándo se pueden llegar a dar. Son cuestiones comerciales que te permiten diagramar una estrategia”, explicó. El apoyo de la familia A la hora de tomar decisiones, Pallucchini reconoce que continúa recurriendo a su padre y a los socios históricos de Mapal, aunque destaca especialmente el acompañamiento de los equipos que trabajan cotidianamente en la empresa. Sin embargo, para él, el principal sostén está fuera de la organización: su familia. “Si en tu casa todos tienen salud, están seguros y tenés una linda relación, una familia fuerte y unida, para mí ahí arranca todo. Ese es el principal apoyo que tengo”, aseguró. La historia familiar de Mapal también está marcada por el papel de las mujeres. Pallucchini destacó particularmente a su abuela Toti, a quien definió como una figura fundamental para la familia y también para la historia de la compañía. “Mi abuelo siempre ha hablado con devoción sobre mi abuela. Ella ha tenido un lugar como cofundadora y tiene mucho que ver con la empresa”, contó. Actualmente, además, Pallucchini observa una creciente participación femenina en diferentes posiciones de la compañía. “Hoy tenemos cada vez más participación de la mujer dentro de la empresa y la verdad que está buenísimo. Creo que eso viene dado por la genética de la fundación de la empresa, más que por las imposiciones o la cultura que se esté dando hoy”, sostuvo. Sobre su abuela, que tiene 90 años, destacó una enseñanza que mantiene vigente: estar siempre presente para los demás. “Ella siempre está al lado del que lo necesita. Todo lo festeja, todo lo celebra y siempre tiene un momento para vos. Siempre va a estar”, relató. Aprender a manejar las emociones Conducir una empresa también implica atravesar momentos de frustración, enojo e incertidumbre. Pallucchini considera que el manejo de las emociones es una parte fundamental del liderazgo. “No hay manera de que sobrevivas en un lugar así si no vas desarrollando en simultáneo un manejo de las emociones frente a las cuestiones que te van pasando”, afirmó. En una actividad marcada por los ciclos económicos y en un país con fuertes altibajos, entiende que quien conduce una organización debe aprender a controlar sus reacciones. “De vos dependen un montón de personas y tenés que controlarte porque podés poner en riesgo desde un trabajo hasta las relaciones humanas”, señaló. Reconoció que no siempre lo consigue y que continúa trabajando sobre ese aspecto. “Seguís enojándote, seguís frustrándote, seguís puteando. Tratás de ser más educado, en cierta forma”, dijo entre risas. Para Pallucchini, el primer paso para mejorar es tomar conciencia. “Lo peor que te puede pasar es no darte cuenta de algo, porque simplemente vas a transitar de manera inconsciente”, reflexionó. La pandemia y los momentos más difíciles. Entre los momentos más complejos que le tocó atravesar al frente de la empresa, Pallucchini recordó especialmente el inicio de la pandemia de COVID-19. En ese momento se encontraba en Toronto, participando de una feria minera, cuando comenzó a conocerse la magnitud que tendría la crisis sanitaria. “Creo que nunca me sentí tan desconcertado. Ya no era solamente si podía seguir trabajando, si cobraba o no cobraba. Se paralizó por completo cualquier tipo de guía o horizonte que pudieras tener”, recordó. La incertidumbre fue total. La actividad de Mapal había sido declarada esencial, pero nadie sabía con claridad qué iba a ocurrir en las obras ni cómo se desarrollaría la situación. A ese episodio se suman los distintos períodos de crisis económica e inflación que atravesó el país. “Es muy difícil trabajar en nuestro rubro con inflación. Tenés que ser muy prolijo como empresa y muy prolijo como Estado cliente para afrontar las deudas, porque entran a jugar variables que no dependen de tu eficiencia en la producción”, explicó. Pero también hubo otro tipo de momentos críticos: aquellos relacionados con la propia transformación de Mapal. Asumir la conducción significó preguntarse qué quería hacer con una empresa que había recibido de generaciones anteriores y hacia dónde quería llevarla. “Venís trayendo la empresa que venía sucediendo. ¿Qué querés hacer? ¿Para dónde ves que hay que ir? ¿Cómo lo querés hacer? Ese momento fue uno de los más críticos que he tenido”, reconoció. Las decisiones implicaron cambios, inversiones y también costos emocionales. “Te toca tomar decisiones que son realmente un cambio de timón o una apuesta grande y tiene mezclado desde inversiones a nivel dinero hasta costos emocionales altos”, explicó. En ese proceso hubo desvinculaciones, aunque Pallucchini remarcó que la empresa incorporó a muchas más personas de las que tuvo que desvincular. Una empresa de casi 700 trabajadores Actualmente, Mapal cuenta con aproximadamente 700 personas entre sus distintas áreas de actividad, incluyendo los sectores vinculados a la obra pública, la actividad privada y la minería. Para Pallucchini, administrar los riesgos de una empresa de estas dimensiones no pasa simplemente por guardar dinero para una eventual emergencia, sino por construir una cartera diversificada de clientes y actividades. Mapal participa en obras viales, infraestructura, puentes, obras civiles, minería y movimiento de suelos, entre otras actividades. “Tratamos de tener los clientes lo más diversificados posible. Tener parte pública, parte privada, trabajar con distintos clientes mineros que tienen distintos ciclos en sus proyectos”, explicó. Esa diversificación permite compensar los momentos en los que determinados proyectos o clientes atraviesan períodos de menor actividad. La inversión más importante: las personas Pallucchini también puso el foco en la necesidad de invertir no solamente en maquinaria y tecnología, sino en los equipos humanos. “Está espectacular lo de la inteligencia artificial, los robots, todo eso. Nos va a ayudar un montón. Pero las empresas las conducen y las van a seguir conduciendo las personas”, afirmó. En esa línea, Mapal busca fortalecer sus equipos profesionales y prepararse antes de que aparezcan las oportunidades de negocio. “Nosotros estamos tratando de crecer con nuestros equipos, con profesionales, con áreas que den seguridad y mayores índices de cuestiones operativas y medioambientales en los proyectos”, señaló. Para el empresario, formar un equipo lleva tiempo y supone una inversión incluso mayor que la adquisición de una máquina. “Lo material aparece, lo tenés ahí. Se puede depreciar, pero está ahí. El tema humano implica un montón de dinero y también que vos le das parte de tu vida, de tu idiosincrasia a la gente”, explicó. Por eso, la estrategia consiste en anticiparse. “Cuando vamos a licitar una obra ya tenemos que estar preparados para poder reaccionar rápido”, sostuvo. San Juan y el nuevo escenario minero Hacia el final de la entrevista, Pallucchini analizó el momento que atraviesa San Juan y el crecimiento de las expectativas alrededor de la minería. El empresario aseguró que observa “mucho movimiento”, aunque mantiene una postura cautelosa y busca obtener información desde distintos niveles de las organizaciones antes de tomar decisiones. “Uno lo que busca es previsibilidad: saber frente a qué voy a tener y cuándo, para poder prepararme”, explicó. A su entender, San Juan atraviesa una etapa en la que están ocurriendo acontecimientos relevantes, aunque todavía existe una diferencia entre las expectativas y los tiempos reales de concreción. Sin embargo, reconoció que su mirada sobre el futuro cambió en los últimos tiempos. “Hoy creo que me ha cambiado un poco la visión”, señaló, al mencionar factores como una mayor estabilidad macroeconómica, nuevas reglas para la actividad minera, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), la discusión sobre la legislación de glaciares y la llegada de compañías mineras internacionales. “Hay empresas de primera línea mundial en minería que han desembarcado en San Juan, que han empezado a invertir o que han comprado proyectos acá”, destacó. Para Pallucchini, aunque algunos proyectos están demorados respecto de los plazos que inicialmente se habían previsto, el proceso ya alcanzó un punto difícil de revertir. “Si bien estamos demorados para las fechas que muchos teníamos previstas, hay un punto de no retorno. Ya hay una inercia que está largada. Hay una bola que viene, que hay que ver cuándo termina de abrirse, pero creo que ya está en movimiento”, afirmó. Y dejó una definición que sintetiza su mirada sobre el futuro de la provincia: “Estamos en movimiento”. Link de la nota completa: